Preparar un viaje de buceo es casi tan emocionante como el propio viaje. Elegir el destino, revisar el equipo, imaginar las inmersiones que nos esperan y empezar a mirar esas aguas cristalinas hace que la aventura comience mucho antes de subir al avión.
Pero no todos los viajes de buceo se preparan de la misma manera. Una de las decisiones más importantes es elegir entre un viaje de buceo vida a bordo o alojarnos en un hotel y realizar las inmersiones desde un centro de buceo local.
Ambas opciones tienen ventajas y ofrecen experiencias completamente diferentes. Por eso, antes de cerrar la maleta, conviene tener claros algunos detalles.

¿Vida a bordo o buceo desde hotel?
En un viaje desde hotel normalmente tendremos nuestro alojamiento en tierra y cada día nos desplazaremos al centro de buceo o al puerto para realizar las inmersiones.
Este tipo de viaje ofrece mucha libertad. Después del buceo podremos salir a cenar, visitar la zona, descansar en el hotel o realizar otras actividades.
El vida a bordo, por el contrario, convierte el buceo en el protagonista absoluto del viaje.
Durante varios días viviremos en un barco especialmente preparado para buceadores, desplazándonos entre diferentes puntos de inmersión. Esto permite llegar a lugares alejados de la costa y realizar normalmente un mayor número de inmersiones.
En algunos destinos es posible hacer tres o cuatro inmersiones diarias, incluyendo inmersiones nocturnas.
Para quienes quieren aprovechar al máximo cada minuto bajo el agua, es una experiencia difícil de superar.

Preparación previa al viaje
Antes de pensar siquiera en qué camiseta meter en la maleta, hay algunas cosas mucho más importantes que debemos comprobar.
Revisa tu titulación de buceo
Dependiendo del destino y del tipo de inmersiones que vayamos a realizar, pueden exigirnos una certificación determinada.
En algunos viajes vida a bordo es habitual encontrar inmersiones:
- profundas,
- con corriente,
- desde embarcación,
- nocturnas,
- con entrada negativa,
- o alejadas de la costa.
- También puede solicitarse un número mínimo de inmersiones registradas.
- Lleva siempre contigo tu certificación de buceo, ya sea física o digital.
- Si hace tiempo que no buceas, realizar previamente un refresco de buceo puede ser una excelente idea.
- Después de varios meses sin entrar al agua agradecerás haber practicado nuevamente ejercicios básicos como recuperación del regulador, vaciado de máscara, control de flotabilidad o procedimientos de emergencia.

Seguro de buceo y documentación
Nunca debemos viajar sin comprobar nuestra documentación.
Antes de salir asegúrate de llevar:
- Pasaporte o DNI según el destino.
- Visado si fuera necesario.
- Certificación de buceo.
- Seguro de buceo en vigor.
- Seguro de viaje.
- Tarjetas o documentación médica relevante.
- Reservas del viaje.
- Billetes de avión.
- Información del centro de buceo o barco.
Es recomendable guardar una copia digital de toda la documentación en el teléfono y otra copia accesible desde Internet.
Así, aunque perdamos la documentación física, tendremos una copia disponible.

Revisión del equipo de buceo
Nada puede estropear más una buena inmersión que descubrir que nuestro regulador pierde aire justo cuando estamos a miles de kilómetros de casa.
Unas semanas antes del viaje conviene revisar cuidadosamente todo nuestro equipo.
Especialmente:
Reguladores
Comprueba que respiren correctamente y que no existan pequeñas fugas.
Jacket o ala
Infla completamente el chaleco y déjalo unas horas para comprobar que mantiene el aire.
Máscara
Revisa silicona, hebillas y correa.
Una correa de máscara de repuesto ocupa muy poco espacio y puede salvar una inmersión.
Aletas
Comprueba las cinchas y hebillas.
Ordenador de buceo
Revisa el estado de la batería y asegúrate de conocer bien su funcionamiento antes del viaje.
Un vida a bordo no es precisamente el mejor lugar para empezar a descubrir cómo funciona nuestro ordenador.

Los pequeños repuestos que pueden salvar un viaje
Los buceadores experimentados suelen llevar una pequeña bolsa de repuestos.
No ocupa demasiado y puede solucionar muchos problemas.
Es recomendable incluir:
- Juntas tóricas.
- Correa de máscara.
- Cinchas de aletas.
- Boquilla de regulador.
- Bridas.
- Mosquetones.
- Pilas.
- Baterías.
- Herramientas básicas.
- Tapón DIN.
- Líquido antivaho.
- Kit básico de reparación.
En un viaje desde hotel normalmente tendremos acceso a tiendas o centros de buceo.
En un vida a bordo en mitad del mar, conseguir un repuesto puede ser bastante más complicado.

Cómo preparar el equipaje para un vida a bordo
Aquí encontramos una de las grandes diferencias.
En un vida a bordo menos es más.
Durante la mayor parte del día estaremos en bañador, traje de buceo o ropa cómoda.
No necesitamos llevar media casa.
Una maleta razonable podría incluir:
- Ropa ligera.
- Dos bañadores.
- Chanclas.
- Sudadera o chaqueta ligera.
- Gorra.
- Gafas de sol.
- Protector solar respetuoso con el medio marino.
- Productos de higiene personal.
- Medicación habitual.
- Una pequeña mochila o bolsa seca.
Es preferible utilizar bolsas de viaje flexibles antes que enormes maletas rígidas.
Los camarotes suelen tener espacio limitado y una maleta grande puede terminar convirtiéndose en nuestro compañero de cama durante toda la semana.

Equipaje para un viaje de buceo desde hotel
Cuando nos alojamos en hotel tenemos algo más de libertad.
Podemos llevar ropa para salir por la noche, visitar la zona o realizar excursiones.
También tendremos normalmente mayor espacio para guardar el equipaje.
Además, si viajamos con personas que no bucean, el hotel permite combinar mucho mejor el buceo con turismo, playa, restaurantes y otras actividades.
Por este motivo suele ser una opción especialmente interesante para parejas o familias en las que no todos son buceadores.
Mucho cuidado con el peso del equipaje
El equipo de buceo pesa.
Y bastante.
Antes de viajar comprueba las condiciones de equipaje de la compañía aérea.
Algunas aerolíneas ofrecen equipaje deportivo adicional o condiciones especiales para material de buceo.
Distribuye bien el peso y recuerda una regla importante:
el ordenador de buceo, los reguladores y los elementos delicados deberían viajar siempre que sea posible en el equipaje de mano.
También es recomendable llevar en cabina:
- Documentación.
- Medicación.
- Ordenador de buceo.
- Cámara si es pequeña.
- Reguladores.
- Una camiseta.
- Un bañador.
¿Por qué el bañador?
Porque las maletas facturadas pueden llegar tarde.
Y ver cómo todo el grupo realiza la primera inmersión mientras nosotros contemplamos el mar desde el barco no es precisamente la mejor manera de empezar las vacaciones.

Cámaras, focos y baterías
Los viajes de buceo son el momento perfecto para utilizar cámaras de acción, cámaras submarinas y focos.
Pero debemos prestar especial atención a las baterías.
Las baterías de litio suelen estar sujetas a normas específicas durante los vuelos y normalmente deben transportarse en el equipaje de mano.
Antes del viaje revisa siempre las normas actualizadas de tu compañía aérea.
También conviene llevar:
- Tarjetas de memoria adicionales.
- Cargadores.
- Adaptadores internacionales.
- Baterías de repuesto.
- Cables USB.
- Kit de juntas tóricas para la carcasa.
Y recuerda revisar cuidadosamente la carcasa antes de cada inmersión.
Una pequeña junta mal colocada puede convertir una fantástica cámara submarina en un pisapapeles bastante caro.

La boya de señalización: imprescindible
En muchas zonas de buceo con corrientes es fundamental llevar una boya deco o DSMB junto con un carrete.
Especialmente en viajes vida a bordo.
Después de una inmersión a la deriva es posible que el barco tenga que localizarnos desde cierta distancia.
Una boya visible facilita enormemente nuestra localización.
También es interesante llevar algún sistema adicional de señalización, como un silbato o espejo.

Hidratación y descanso
Durante un viaje de buceo podemos realizar varias inmersiones al día.
Esto convierte la hidratación y el descanso en algo fundamental.
Bebe agua regularmente durante todo el día y evita llegar a las inmersiones cansado o deshidratado.
En un vida a bordo es fácil caer en una rutina:
bucear, comer, dormir y volver a bucear.
Y, para muchos buceadores, esa es exactamente la definición de unas vacaciones perfectas.
Alcohol y buceo
Una cerveza viendo la puesta de sol desde la cubierta puede resultar muy tentadora.
Pero recuerda que al día siguiente probablemente tendrás una inmersión temprano.
El alcohol favorece la deshidratación y puede afectar a nuestro rendimiento.
Si vas a consumir alcohol, hazlo con moderación y siempre después de haber terminado las inmersiones del día.
Protección frente al sol
En un barco estamos muchas horas expuestos al sol.
Y además, el reflejo del agua aumenta considerablemente nuestra exposición.
No olvides:
- Gorra.
- Gafas de sol.
- Camiseta de protección UV.
- Protector solar adecuado.
En muchos destinos se recomienda utilizar productos respetuosos con el medio marino.

Mareo en los viajes vida a bordo
Si eres propenso al mareo, conviene preverlo antes de embarcar.
Habla con un profesional sanitario sobre las opciones adecuadas para ti.
También ayuda:
- Mirar hacia el horizonte.
- Permanecer en cubierta.
- Evitar leer durante la navegación.
- Comer ligero.
- Mantenerse hidratado.
- Dormir adecuadamente.
El primer día suele ser el momento de mayor adaptación al movimiento del barco.
Respeta tu nivel y experiencia
Durante un viaje de buceo es fácil dejarse llevar por la emoción.
Pero nunca debemos realizar una inmersión con la que no nos sintamos cómodos.
Corrientes fuertes, profundidad, poca visibilidad o inmersiones desde embarcación pueden requerir experiencia adicional.
Escucha siempre el briefing de los guías y pregunta cualquier duda antes de entrar al agua.
No existe ninguna inmersión que merezca asumir un riesgo innecesario.
El mar seguirá estando allí para la próxima.

Vida a bordo: ventajas
Un vida a bordo ofrece algunas ventajas espectaculares:
- Gran número de inmersiones.
- Acceso a zonas alejadas.
- Menos desplazamientos diarios.
- Posibilidad de realizar inmersiones al amanecer o nocturnas.
- Convivencia con otros buceadores.
- Ambiente completamente dedicado al buceo.
También permite llegar a lugares que simplemente no serían accesibles realizando salidas diarias desde tierra.
Para muchos aficionados al buceo, después de probar su primer vida a bordo comienza una peligrosa adicción: empezar a mirar cuál será el siguiente.
Buceo desde hotel: ventajas
El viaje desde hotel tiene también muchos puntos fuertes:
- Mayor comodidad.
- Habitaciones más amplias.
- Libertad de horarios.
- Restaurantes y ocio.
- Posibilidad de hacer turismo.
- Mayor facilidad para viajar con acompañantes que no bucean.
- Más opciones para descansar algún día.
También permite decidir cuántos días queremos bucear y combinar nuestro viaje con otras actividades.
¿Cuál es mejor?
No existe una respuesta universal.
Si quieres bucear todo lo posible y llegar a lugares remotos, probablemente disfrutarás muchísimo de un vida a bordo.
Si prefieres combinar buceo, turismo, gastronomía y descanso, posiblemente un viaje desde hotel sea una opción más adecuada.
Y existe una tercera posibilidad bastante interesante:
combinar ambos.
Podemos realizar unos días de vida a bordo y después quedarnos unos días en tierra para descansar y conocer el destino.
Así disfrutaremos de lo mejor de los dos mundos.

Último consejo: empieza a preparar el viaje con tiempo
No esperes al día anterior.
Unas semanas antes revisa:
- documentación,
- seguro,
- equipo,
- batería del ordenador,
- certificaciones,
- restricciones de equipaje,
- estado físico,
- cámaras,
- cargadores
- y material de repuesto.
Una buena preparación permite que, cuando llegue el momento de subir al barco o entrar al agua, podamos olvidarnos de todo lo demás.
Solo quedará colocarnos el equipo, comprobar a nuestro compañero y escuchar esas palabras que todo buceador está deseando oír:
¡Nos vemos abajo!
¿Vida a bordo o desde hotel?
Cada modalidad tiene su encanto.
Lo realmente importante no es dónde dormimos después de la inmersión.
Lo importante es preparar correctamente el viaje, bucear dentro de nuestros límites y disfrutar de cada minuto bajo el agua.
Porque cuando termina un buen viaje de buceo ocurre siempre lo mismo:
todavía no hemos deshecho la maleta y ya estamos pensando en el siguiente.