Cómo compensar los oídos al bucear: técnicas, trucos y errores que debes evitar
Una de las primeras sensaciones que descubre cualquier persona cuando empieza a bucear es la presión en los oídos.
Bajamos apenas unos metros y aparece esa conocida sensación de oído taponado. Si continuamos descendiendo sin hacer nada, la molestia puede convertirse rápidamente en dolor.
La buena noticia es que compensar los oídos es una técnica básica que se aprende desde las primeras inmersiones y que, realizada correctamente, permite descender de una manera cómoda y segura.
Pero hay algo que todo buceador debería recordar:
compensar no consiste en aguantar el dolor ni en soplar cada vez más fuerte.
Todo lo contrario.
La clave está en hacerlo antes de sentir molestias, suavemente y tantas veces como sea necesario. La compensación del oído medio es una habilidad fundamental para evitar lesiones producidas por las diferencias de presión durante el descenso.

¿Por qué necesitamos compensar los oídos al bucear?
Para entenderlo debemos conocer mínimamente cómo funciona nuestro oído.
El oído se divide básicamente en:
- oído externo,
- oído medio,
- oído interno.
El tímpano separa el conducto auditivo externo del oído medio.
El oído medio contiene aire y está conectado con la zona posterior de la nariz y la garganta mediante las trompas de Eustaquio. Al tragar o bostezar, estas trompas pueden abrirse brevemente y permitir que el aire entre o salga del oído medio.
En nuestra vida cotidiana apenas somos conscientes de este proceso.
Buceando, sin embargo, todo cambia.
Qué ocurre cuando descendemos
A medida que descendemos bajo el agua, aumenta la presión ambiental.
El agua ejerce mayor presión sobre la parte exterior del tímpano, mientras que el aire atrapado en el oído medio permanece inicialmente a una presión inferior.
Como consecuencia, el tímpano comienza a desplazarse hacia dentro.
Al principio podemos sentir simplemente:
presión → oído taponado → molestia → dolor.
Si continuamos descendiendo sin compensar, la diferencia de presión puede provocar un barotrauma del oído medio e incluso lesiones más importantes.
Compensar consiste precisamente en permitir que entre aire en el oído medio para igualar su presión con la presión exterior.

La regla más importante: compensa antes de que duela
Este probablemente sea el consejo más importante de todo el artículo.
No esperes a sentir dolor para compensar.
Empieza incluso antes del descenso y vuelve a compensar frecuentemente durante los primeros metros.
Las diferencias relativas de presión son especialmente importantes cerca de la superficie, por lo que normalmente tendremos que compensar con mayor frecuencia al principio del descenso. DAN recomienda hacerlo pronto y repetidamente, antes de que la diferencia de presión llegue a cerrar las trompas de Eustaquio y haga mucho más difícil igualar los oídos.
Un error típico de los principiantes es pensar:
«Todavía no me duele, puedo bajar un poco más.»
Es exactamente al revés.
Compensa antes de necesitarlo.
Técnica de Valsalva: la más conocida
Probablemente sea la técnica que aprendiste durante tu primer curso de buceo.
Es muy sencilla:
- Pinza suavemente la nariz utilizando los dedos a través de la máscara.
- Mantén la boca cerrada alrededor del regulador.
- Intenta expulsar aire suavemente por la nariz mientras permanece pinzada.
Ese pequeño aumento de presión puede permitir que el aire llegue hasta el oído medio a través de las trompas de Eustaquio.
En muchas ocasiones notarás un pequeño cambio de presión o una sensación de apertura del oído.
Pero atención: Valsalva nunca debe hacerse con fuerza
Este punto es importantísimo.
Si un oído no compensa, la solución no es soplar más fuerte.
Una Valsalva excesivamente enérgica puede aumentar la presión en estructuras del oído interno y llegar a producir lesiones.
La compensación debería ser:
suave + frecuente + anticipada.
Nunca:
tarde + fuerte + dolorosa.

Maniobra de Toynbee
Existe otra técnica sencilla que funciona muy bien para algunos buceadores.
¿Cómo se realiza?
Pinzamos la nariz y tragamos saliva.
El movimiento asociado a la deglución ayuda a abrir las trompas de Eustaquio.
Algunas personas descubren que les resulta mucho más natural que Valsalva.
También podemos mover ligeramente la mandíbula mientras tragamos.
Cada buceador acaba descubriendo qué mecanismo funciona mejor para sus oídos.
Maniobra de Frenzel
La técnica de Frenzel es especialmente conocida entre los practicantes de apnea, aunque también puede ser útil para buceadores.
Con la nariz cerrada, se utiliza la lengua y la zona posterior de la garganta para comprimir el aire hacia las trompas de Eustaquio.
Una manera habitual de aprender el movimiento consiste en imaginar que intentamos pronunciar una “K” manteniendo la nariz pinzada.
Puede resultar algo más difícil de aprender inicialmente, pero una vez dominada permite realizar la compensación con muy poco esfuerzo.

Hay más formas de compensar
No existe una única técnica válida.
Además de Valsalva, Toynbee y Frenzel, existen otras técnicas como Lowry, Edmonds o la apertura voluntaria de las trompas de Eustaquio. DAN recomienda que los buceadores con dificultades aprendan y practiquen varios métodos para descubrir cuál les resulta más efectivo.
Por ejemplo, algunas personas son capaces simplemente de:
- mover la mandíbula,
- tragar saliva,
- simular un bostezo,
- adelantar la mandíbula,
- tensar determinados músculos de la garganta.
Y notar cómo sus oídos compensan.
La anatomía de cada persona es ligeramente diferente.
¿Qué hago si un oído no compensa?
Esta situación es muy habitual.
Un oído hace:
“pop”.
Perfecto.
Pero el otro parece haberse declarado en huelga.
Lo primero que debemos hacer es detener el descenso.
Nunca continúes bajando esperando que mágicamente termine compensando.
Después:
- Detén el descenso.
- Asciende ligeramente hasta que desaparezca la presión o molestia.
- Relájate.
- Prueba nuevamente una técnica de compensación suave.
- Continúa descendiendo lentamente solo cuando puedas compensar cómodamente.
Si sigue sin funcionar, aborta el descenso.
Una inmersión perdida fastidia.
Una lesión de oído fastidia bastante más.

Nunca debes compensar soportando dolor
El dolor es una señal de advertencia.
Si empieza a doler el oído durante el descenso significa que existe una diferencia de presión significativa.
Continuar descendiendo aumenta esa diferencia y puede provocar acumulación de líquido o sangre en el oído medio y, en casos más graves, lesión o rotura del tímpano.
Por eso existe una regla muy sencilla:
Si duele, no sigas descendiendo.
Sube ligeramente y vuelve a intentarlo.
Y si no consigues compensar cómodamente:
esa inmersión se termina.
La posición durante el descenso también puede ayudar
Cuando tenemos problemas para compensar puede resultar útil realizar un descenso controlado y disponer de una referencia, como un cabo.
Esto nos permite detenernos inmediatamente o ascender unos centímetros si aparece dificultad.
También hay buceadores que encuentran más sencilla la compensación descendiendo con la cabeza por encima de los pies, especialmente cuando están aprendiendo.
Lo importante es evitar descensos rápidos y descontrolados.
No tengas prisa
En ocasiones vemos al resto del grupo bajar y pensamos:
«Tengo que alcanzarlos.»
Error.
Cada persona necesita su propio ritmo.
Tu compañero o instructor puede esperarte.
Si necesitas unos segundos más para compensar, tómatelos.
El objetivo no es ser el primero en llegar al fondo.
El objetivo es llegar cómodo y con los oídos correctamente compensados.

¿Puedo practicar la compensación fuera del agua?
Sí.
De hecho, puede resultar muy útil.
Podemos practicar suavemente algunas técnicas en tierra para aprender qué movimiento abre mejor nuestras trompas de Eustaquio.
Mover la mandíbula, tragar, practicar Toynbee o aprender la posición de la lengua para Frenzel puede ayudarnos a reconocer la sensación de apertura. DAN señala que varias técnicas pueden practicarse fuera del agua hasta aprender a controlar mejor los músculos implicados.
Eso sí: practicar no significa realizar maniobras violentas.
Siempre con suavidad.
Bucear resfriado: mala combinación
La congestión nasal, inflamación o problemas de las vías respiratorias superiores pueden dificultar la apertura de las trompas de Eustaquio.
Por eso bucear estando muy congestionado aumenta la posibilidad de tener problemas de compensación.
Si antes de entrar al agua eres incapaz de compensar cómodamente, deberías reconsiderar la inmersión.
Perder un día de buceo es preferible a perder varios por una lesión.
¿Y utilizar descongestionantes para poder bucear?
Aquí debemos tener cuidado.
No es buena idea automedicarse simplemente para conseguir bucear.
Algunos medicamentos pueden tener efectos secundarios o dejar de actuar mientras todavía estamos bajo el agua. DAN recomienda consultar con un médico si necesitamos medicación para poder compensar, especialmente cuando existen problemas recurrentes de oído o senos paranasales.
La pregunta no debería ser:
«¿Qué puedo tomar para conseguir bajar?»
Sino:
«¿Estoy realmente en condiciones de bucear hoy?»

¿También hay que compensar durante el ascenso?
Normalmente, al ascender ocurre el proceso contrario.
La presión ambiental disminuye y el aire del oído medio se expande.
En condiciones normales, ese aire sale de manera pasiva a través de las trompas de Eustaquio.
Por tanto, habitualmente no necesitamos realizar Valsalva durante el ascenso.
Pero existe una situación que debemos conocer.
¿Qué es un bloqueo inverso?
Un bloqueo inverso ocurre cuando el aire del oído medio no puede salir correctamente durante el ascenso.
El buceador puede notar:
- presión,
- dolor,
- sensación de oído bloqueado
- o incluso vértigo.
La congestión puede aumentar el riesgo de que esto ocurra.
Ante un problema de este tipo debemos mantener la calma, avisar al compañero y controlar cuidadosamente el ascenso.
No debemos realizar un ascenso rápido simplemente para intentar llegar cuanto antes a superficie.
Los primeros metros son fundamentales
Muchos alumnos se sorprenden al descubrir que necesitan compensar muchísimo durante los primeros metros y bastante menos después.
Tiene una explicación física.
Los cambios relativos de volumen producidos por la presión son mayores cerca de la superficie.
Por eso un buen hábito consiste en:
compensar → bajar un poco → compensar → bajar → compensar.
No:
bajar varios metros → notar dolor → intentar compensar desesperadamente.
Ese pequeño cambio de mentalidad soluciona gran parte de los problemas.

Errores habituales al compensar los oídos
Hay varios errores que vemos repetidamente entre buceadores principiantes:
- Esperar hasta sentir dolor.
- Descender demasiado rápido.
- Realizar Valsalva con demasiada fuerza.
- Continuar bajando aunque un oído no compense.
- Intentar seguir al grupo a toda costa.
- Bucear estando congestionado.
- No avisar al compañero o instructor de que tenemos dificultades.
- Pensar que tener problemas para compensar significa que no podemos bucear.
La mayoría de las dificultades de compensación pueden mejorar muchísimo simplemente aprendiendo a anticiparse a la presión y descender lentamente.
¿Cuándo debería consultar a un médico?
Si después de una inmersión aparecen síntomas como:
- dolor persistente,
- pérdida o alteración de audición,
- sensación prolongada de oído lleno,
- vértigo,
- zumbidos,
- secreción o sangrado,
es recomendable suspender el buceo y solicitar valoración médica. DAN aconseja evaluación profesional ante síntomas persistentes o signos compatibles con una lesión del oído.
Si los problemas para compensar se repiten habitualmente, también puede ser conveniente consultar con un otorrinolaringólogo, idealmente familiarizado con medicina del buceo.
Cada buceador tiene sus propios oídos
Hay personas que compensan prácticamente sin darse cuenta.
Otras necesitan mover la mandíbula.
Algunas prefieren Valsalva.
Otras utilizan Toynbee.
Y otras terminan dominando Frenzel.
No existe ningún premio por bajar más rápido.
Aprender a conocer nuestro cuerpo forma parte del proceso de convertirnos en mejores buceadores.
La regla de oro
Si solo tienes que recordar tres cosas de este artículo, que sean estas:
Compensa pronto.
Compensa frecuentemente.
Nunca fuerces.
Si aparece presión, detén el descenso.
Si aparece dolor, asciende ligeramente.
Y si no consigues compensar cómodamente, aborta la inmersión.
El mar estará allí mañana.
Tus oídos, mejor cuidarlos para poder seguir disfrutándolo durante muchos años.
Compensar bien también se aprende
Aprender a respirar, controlar la flotabilidad, utilizar correctamente nuestro equipo o reaccionar ante pequeños problemas forma parte de nuestra formación como buceadores.
La compensación no es diferente.
Al principio pensamos conscientemente:
«Tengo que compensar.»
Después de unas cuantas inmersiones termina convirtiéndose en un gesto automático.
Y ese es precisamente el objetivo:
descender despacio, compensar de manera natural y disfrutar de la inmersión desde el primer metro.

Para este artículo he contrastado especialmente las recomendaciones médicas con material de Divers Alert Network (DAN) sobre compensación y barotrauma del oído medio